La cala de Aiguafreda es una de las pequeñas y encantadoras de la Costa Brava. Rodeada de pinares y con muy poco hueco para extender la toalla, es el rincón ideal para escapar de las playas más ajetradas del litoral gerundense. Escondido entre los pinos, a escasos metros del agua, se encuentra el Hostal Sa Rascassa, un coqueto alojamiento que tiene una de las terrazas más mágicas. Regentado por Merche y Óscar desde 2002, quienes dejaron su vida en Barcelona por la tranquilidad de Begur, defienden un trato cercano y una cocina sencilla y fresca. De su cocina salen ingredientes y platos de toda la vida, de esos que no necesitan letra pequeña para explicar.

En su carta, trabajan especialmente mariscos como mejillones, coquinas, bereberechos, navajas... Pero tampoco faltan ensaladas, carnes, algún plato de pasta y arroces de infarto. Aunque el verdadero protagonista es el pescado fresco de temporada, vendido por piezas enteras al peso y con el punto de cocción perfecto. ¡Qué jugosidad! Imprescindible probar la joya de la corona: la rascassa, un pescado muy común en la zona, primo del Cabracho asturiano, y que da nombre al establecimiento.

Aiguafreda, 3 (Aiguafreda).
Precio medio: 60 €.